Edición Nº 2846
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El origen ancestral del dado de veinte caras hallado en Egipto

Arqueólogos han confirmado que el dado icosaédrico, pieza fundamental en juegos de rol modernos, tiene raíces en la antigüedad egipcia.

Redacción Jornada Central
Foto: xataka.com.mx

Aunque el dado de veinte caras, conocido técnicamente como icosaedro, es un símbolo central para los entusiastas de juegos de rol como Dungeons & Dragons o Pathfinder en México, su origen es mucho más antiguo de lo que se creía. Investigaciones arqueológicas recientes han confirmado que piezas similares fueron utilizadas en el Egipto ptolemaico hace más de dos mil años, desvinculando su invención de la cultura lúdica contemporánea.

El hallazgo arqueológico, que ha despertado el interés de historiadores y aficionados por igual, consiste en un dado tallado con símbolos griegos que marcan las veinte caras. Estos objetos, lejos de ser simples juguetes, eran empleados en contextos de adivinación y rituales sagrados mucho antes de que el concepto de los juegos de mesa modernos fuera siquiera imaginado.

La pieza, conservada en excelentes condiciones, permite a los expertos analizar la evolución de la probabilidad y el azar en las sociedades antiguas. Mientras que hoy los jugadores de rol utilizan estos dados para determinar el éxito de una acción en una partida, los antiguos usuarios buscaban respuestas a preguntas existenciales o divinas, marcando una diferencia fundamental en la intención de uso.

Este descubrimiento subraya cómo ciertos elementos de la cultura pop actual tienen raíces profundamente arraigadas en la historia de la humanidad. La conexión entre los jugadores de hoy y los antiguos habitantes del Nilo se materializa en esta pequeña pieza de geometría sagrada que ha trascendido milenios para seguir siendo un instrumento de incertidumbre y emoción.

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