Edición Nº 2846
Jornada Central

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Expertos sugieren retrasar el uso de teléfonos inteligentes hasta los trece años

Especialistas en salud y desarrollo infantil recomiendan esperar a la adolescencia temprana para otorgar dispositivos móviles personales a los menores.

Redacción Jornada Central
Foto: xataka.com.mx

La edad ideal para que los niños reciban su primer teléfono inteligente se ha convertido en un punto de fricción constante para las familias mexicanas. Especialistas en desarrollo infantil y salud mental advierten que entregar estos dispositivos antes de los trece años puede afectar significativamente la capacidad de concentración, el bienestar emocional y la seguridad digital de los menores en el entorno actual. Este debate cobra relevancia en un contexto donde el acceso a la conectividad es una parte fundamental de la vida escolar y social en el México de 2026.

Desde la perspectiva de la psicología educativa, los menores de trece años aún se encuentran en etapas críticas de formación cognitiva. Los expertos sugieren que el uso prematuro de redes sociales y aplicaciones de mensajería expone a los niños a riesgos de ciberacoso y a contenidos que no son aptos para su nivel de madurez emocional. La recomendación principal es postergar la posesión de un dispositivo personal para permitir que los estudiantes desarrollen habilidades de autorregulación y pensamiento crítico antes de integrarse plenamente al ecosistema digital.

En el ámbito de la salud pública, se observa una creciente preocupación por el sedentarismo y la alteración de los patrones de sueño asociados al uso excesivo de pantallas. Diversas organizaciones han propuesto que las escuelas y los padres de familia establezcan acuerdos claros sobre el uso de la tecnología, priorizando actividades presenciales y el tiempo de convivencia familiar. La sugerencia es que el primer teléfono sea una herramienta de comunicación básica y supervisada, en lugar de un portal abierto al consumo ilimitado de información.

Por otro lado, la Secretaría de Educación Pública ha enfatizado la importancia de fortalecer la alfabetización digital desde las aulas, aunque aclara que la responsabilidad del uso de dispositivos personales recae primordialmente en el núcleo familiar. La tendencia actual en hogares de diversas entidades federativas apunta a establecer contratos familiares donde se definan horarios, permisos de aplicaciones y la entrega voluntaria del equipo durante las noches, buscando un equilibrio entre la seguridad y la autonomía del adolescente.

El consenso entre quienes analizan esta problemática es que no existe una edad única para todos, pero sí un riesgo compartido al acelerar la exposición digital. La recomendación técnica es observar la madurez del menor, evaluar su capacidad para manejar conflictos en línea y garantizar que el dispositivo sea utilizado como un complemento educativo y no como el eje central de su vida diaria.

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