Edición Nº 2846
Jornada Central

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Economía

Inteligencia artificial y reconfiguración global impulsan el crecimiento económico en 2026

América Latina se consolida como punto estratégico clave en la disputa comercial entre Estados Unidos y China durante este año.

Redacción Jornada Central
Foto: forbes.com.mx

La economía global experimenta en agosto de 2026 una fase de reconfiguración marcada por la competencia tecnológica y la demanda de recursos estratégicos. América Latina se ha posicionado en el centro de la rivalidad comercial entre Estados Unidos y China, impulsada principalmente por la necesidad de asegurar suministros de minerales críticos, recursos energéticos y productos agrícolas esenciales para la cadena de valor global.

El avance acelerado de la inteligencia artificial actúa como un motor adicional para este crecimiento, transformando los procesos industriales y la productividad en la región. Economistas señalan que la adopción de estas tecnologías permite a las economías latinoamericanas optimizar la extracción de materias primas y mejorar la eficiencia en sectores clave como la manufactura y la logística, factores que resultan determinantes para atraer inversión extranjera directa en el actual entorno de incertidumbre geopolítica.

En el caso de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y diversas cámaras empresariales han subrayado que la integración regional es fundamental para capitalizar estas oportunidades. La estrategia nacional se enfoca en fortalecer las cadenas de suministro locales y aprovechar la cercanía con el mercado estadounidense, buscando al mismo tiempo un equilibrio comercial que permita el desarrollo tecnológico sostenido a través de la inversión en infraestructura y capacitación especializada.

Los analistas observan que, si bien la competencia entre las potencias globales genera presiones inflacionarias y cambios en los flujos comerciales, también abre ventanas de oportunidad para las naciones con recursos naturales abundantes. El reto para los gobiernos de la región radica en implementar políticas públicas que garanticen una distribución equitativa de los beneficios derivados de esta nueva dinámica económica, asegurando que la transición hacia una economía basada en la IA sea inclusiva y resiliente.

De cara al cierre del año, las proyecciones sugieren que la estabilidad macroeconómica dependerá de la capacidad de los países para adaptarse a las nuevas exigencias de las cadenas globales. La sinergia entre la explotación responsable de recursos y la inversión en capital humano se perfila como la ruta principal para consolidar un crecimiento sólido que permita hacer frente a los desafíos geopolíticos presentes en este 2026.

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