Edición Nº 2846
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La vida útil de los tenis: cuándo cambiarlos para evitar lesiones

Expertos en podología explican que el desgaste de los tenis de correr supera la estética y puede comprometer la salud articular.

Redacción Jornada Central
Foto: xataka.com.mx

El uso prolongado de calzado deportivo más allá de su vida útil es una causa frecuente de lesiones articulares y musculares en corredores de todas las edades. Aunque en la infancia era común conservar los tenis favoritos hasta presentar agujeros evidentes, la ciencia actual sugiere que el desgaste funcional ocurre mucho antes de que el material exterior se rompa. La pérdida de amortiguación y el colapso de los materiales internos alteran la biomecánica de la pisada, trasladando el impacto directamente a las rodillas, caderas y columna vertebral.

Especialistas en salud deportiva señalan que, aunque no existe una fecha de caducidad universal, el rendimiento de los componentes técnicos de un tenis comienza a degradarse tras un uso constante. Factores como el peso del usuario, el tipo de terreno transitado en las ciudades mexicanas y la intensidad del ejercicio aceleran la fatiga de las espumas y geles diseñados para absorber el impacto. Utilizar calzado con la suela desgastada de forma irregular puede provocar una alineación inadecuada del pie, lo que incrementa el riesgo de fascitis plantar y tendinitis.

La recomendación técnica sugiere monitorear el kilometraje acumulado o, en su defecto, observar señales físicas como la deformación de la mediasuela o una pérdida notable de tracción en la suela externa. En México, donde las condiciones del pavimento varían significativamente, el desgaste suele ser más agresivo que en superficies de pista controlada. El uso de tenis desgastados no solo reduce la eficiencia del paso, sino que obliga al cuerpo a realizar compensaciones musculares innecesarias para mantener la estabilidad.

Para prevenir complicaciones, los profesionales de la salud recomiendan realizar una revisión periódica de la estructura del calzado. Si se percibe un dolor persistente al finalizar la actividad física o si la suela muestra un desgaste excesivo en áreas críticas, es momento de considerar el reemplazo. Invertir en calzado adecuado es una medida preventiva fundamental para asegurar la continuidad de la actividad física sin comprometer la integridad física a largo plazo.

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