Edición Nº 2846
Jornada Central

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Retos y modalidades para obtener pensión bajo la Ley 97 del IMSS

Los trabajadores bajo el esquema de Ley 97 del IMSS enfrentan retos estructurales para su retiro, pero cuentan con cuatro modalidades legales para acceder a una pensión.

Redacción Jornada Central
Foto: eleconomista.com.mx

Los trabajadores mexicanos inscritos en el IMSS bajo la Ley 97 enfrentan un panorama de retiro distinto al de las generaciones anteriores, marcado por la transición hacia un sistema de capitalización individual gestionado por las Afores. A diferencia de la Ley 73, donde el Estado garantizaba pensiones vitalicias basadas en el promedio salarial, el esquema actual depende fundamentalmente de las aportaciones realizadas por el trabajador, el patrón y el gobierno a lo largo de su vida laboral activa.

Para acceder a una pensión, los asegurados deben cumplir con los requisitos de semanas cotizadas establecidos en la legislación vigente, los cuales han experimentado ajustes progresivos. El monto final del ahorro dependerá directamente del saldo acumulado en la cuenta individual, lo que obliga a los trabajadores a considerar estrategias de ahorro voluntario para complementar su ingreso futuro. La falta de un fondo común de reparto implica que la suficiencia de la pensión es una responsabilidad compartida entre el mercado laboral y la planeación financiera personal.

El sistema permite cuatro modalidades principales para disponer de estos recursos al momento del retiro: la renta vitalicia, el retiro programado, la pensión garantizada y el retiro total del saldo. La renta vitalicia es contratada con una aseguradora y garantiza un pago mensual de por vida, ajustado a la inflación. Por otro lado, el retiro programado se contrata con la Afore y depende del saldo acumulado hasta que este se agote, lo que conlleva el riesgo de quedar sin fondos si el trabajador supera su expectativa de vida.

La pensión garantizada es una figura dirigida a quienes, cumpliendo con la edad y las semanas cotizadas necesarias, no logran acumular saldo suficiente para contratar una renta vitalicia o un retiro programado; en este caso, el Estado cubre el monto mínimo necesario. Finalmente, el retiro total del saldo es una opción para quienes no cumplen con los requisitos de semanas o edad para una pensión, permitiéndoles disponer de sus recursos acumulados en una sola exhibición.

Ante los retos demográficos y financieros, especialistas en previsión social sugieren revisar periódicamente el estado de cuenta y aprovechar las aportaciones voluntarias. La planificación temprana es fundamental para mitigar la incertidumbre sobre el monto que se recibirá al finalizar la etapa productiva, especialmente considerando que la generación Afore deberá gestionar su retiro con base en las condiciones actuales del mercado financiero mexicano.

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